Natxo Tarres, director del Institut de Recerca Holística de Montserrat, compartió no hace mucho un pequeño viaje por los alrededores de Marsella y Montpellier junto a la tripulación del Heraclitus. Aqui os dejamos unas reflexiones de su navegación junto a unas fotos del encuentro.
Natxo Tarrés. Grupo de coordinación en tierra, expedición Heraclitus Mediterráneo.
Camino a Sète…
Miércoles 11 de enero son las 11 de la mañana, han pasado 24 horas desde que salimos del puerto de Marsella escoltados por el barco de Jean Françoise y sus alumnos. Ha sido una navegación tranquila, con una excelente tripulación de 12 miembros representada por un total de 6 países y grupos como el de Irehom. Ha sido una noche con vientos a favor, del nor-noroeste, de fuerza 4-5 a una velocidad de 3 a 5 nudos y hemos navegado toda la noche a vela. Ahora entramos en el puerto de Sète, un puerto emblemático al sur de Montpellier. Algunos le dicen la Venecia francesa por el gran numero de canales que hay en la ciudad. Al pasar por delante de un gran buque, justo en la entrada del puerto, uno de los ferris que unen Tánger con Sète emite tres toques de bocina de gran calibre para saludarnos. A parte de despertarnos del todo, ahora toda la ciudad de Sète sabe que estamos aquí. Al momento en la cubierta del gran barco vemos una mano amiga que nos saluda, el capitán Jean Robert, uno de nuestros amigos franceses que nos da la bienvenida. Entramos después de este memorable recibimiento al puerto contentos y orgullosos por conducir al Gran Heraclitus por estas latitudes.
Sète es una pequeña ciudad pesquera con gran tradición comercial con Italia, Sicilia y Grecia. Actualmente es un puerto de llegada de los grandes ferris provenientes de Tánger. Actualmente están parados, pues hay un conflicto con el gobierno marroquí, después que este haya nacionalizado y bloqueado cuentas a ciertas empresas extranjeras. Es el caso de las empresas donde trabajan nuestros amigos capitanes. Lo mismo ocurre con algunos barcos que trabajan el atún. La mayoría de ellos están bloqueados sin salir del puerto pues se pasaron hace un tiempo a bandera de Libia. Después del conflicto Libio y la muerte de Gadafi el país ha perdido su cuota pesquera, se la han repartido los vencedores y por eso los barcos atuneros que están en Sète no pueden salir a navegar, no tienen cuota y ahí están esperando su suerte. Esperemos que la visita del espíritu del Heraclitus ayude a desencallar esta situación.
Nuevamente el efecto trágico de la globalización ronda alrededor de la expedición. Esta claro que todo esta cambiando, este viaje nos dará grandes claves para entender el pasado y sembrar el futuro.
De momento los canales de Sète y su amable gente nos acogerán hasta el mes de abril. Es un buen lugar para permanecer lo que queda de invierno. Sète es una ciudad que mira al mar, se nutre del mar en muchos sentidos, veremos como el trabajo de campo nos descubrirá nuevas miradas, historias y leyendas para contar.
En el corazón del barco se ha improvisado una estufa de leña, para dar calor a los tripulantes (Anna, Fred, Claus, Xtine…). Este calor permitirá seguir trabajando, con las entrevistas, buscando las historias que no nos podemos perder. Otra parte del grupo seguirán tejiendo en tierra una red de museos que nos acojan cuando podamos digerir y comunicar todo este gran conocimiento que nos pertenece y que no debe ser olvidado.
Au revoir.










